salud mental

Should I Give Up?

Casi 1am mientras escribo esto.

Llevo casi un mes sin meds, y mientras que en un inicio me sentía confiada y segura que esta vez sería la buena, la que por fin me sacaría de la caída libre que es mi salud mental, ahora sólo añoro por que sea jueves para ver a la nueva terapeuta (Meche, nunca te olvidaré) y volver al camino de buscar mi bienestar mental.

Ahora, ¿qué me llevó a buscar con tanta prisa terapia nuevamente? Quizá piensen que el confinamiento me está afectando, pero sepan que no salgo de casa desde antes de la pandemia, así que no, no es eso… Como dije, llevo un mes sin meds y he sentido como mi cerebro cae por ese espiral que pensé ya había librado. Lo que me ha asustado ha sido la rapidez con la que estoy cayendo. Puede ser el estrés del trabajo, la pandemia o algo tan sencillo como la falta de interacción humana (a parte de Memo, obvi).

En fin, conocí a alguien y gracias a eso fue que comencé a notar como mi cerebro poco a poco comenzaba a fallar, hasta llegar a hoy. Todo iba bien hasta que comencé a dudar de todo. “¿Le gusto? Seguro ni está interesado. Es un dude, obvi habla con más morras.” cositas como esas se transformaron a: “Nunca nadie te ha querido. Sólo te buscan por sexo. Eres asquerosa. ¿De verdad crees que mereces a alguien como él? ¿De verdad crees que mereces amor?

¿Ven cómo pensamientos sobre mi inseguridad se transformaron en pensamientos de desprecio hacía mí misma? Y el problema cuando llegan esos pensamientos es que suelen estar acompañados de otra clase de pensamientos… Like the mean reds.

¿Me debería dar por vencida? No, no sólo hablo sobre darme por vencida en hacer mi luchita con mi crush, sino una situación un poco más existencialista, más fatalista. Si nadie nunca me ha querido y no merezco ser amada ¿Pues pa’ qué sigo?
No destruirse a uno mismo es una chamba diaria. Amarme y cuidarme de mis propios pensamientos es algo que aveces parece imposible, pero heme aquí escribiendo una entrada en vez de hacerme daño.

Como he dicho en múltiples ocasiones, llevo en guerra con mi cerebro casi 20 años… Hay días buenos, hay días malos y hay días terribles. Aceptar el estado de mi salud mental no significa que pierda la fe en que algún día simplemente no tenga que luchar más.

Son las 2:30am mientras termino esta entrada. Contrario a unas horas antes, no estoy llorando hasta quedarme dormida, no estoy pensando en si le gusto o no al crush, sino en lo mucho que disfruto platicar con él y en lo afortunada que soy de seguir teniendo gente con bonita vibra a mi alrededor. Otra cosa que es muy diferente a horas previas es que no estoy pensando en el fin de mi vida, sino en aprovechar, disfrutar y vivir cada segundo de mi existir.

P.D. Si sienten que con todo el estrés de la pandemia, el estar encerrados o en general, su salud mental se está viendo afectada, por favor, no duden en buscar ayuda. Si no saben por dónde comenzar y tienen la confianza de acercarse a mí, les puedo pasar contactos de excelentes psicólogos (Villahermosa y Puebla). Cuídense mucho, los tqm.

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