Carta a

Carta abierta a Game of Thrones.

Por allá del 2011 mi hermano, Memo, se mudó conmigo a Puebla y pasados unos meses me comentó que una amiga de él, con la que había trabajado, se acababa de mudar a puebla también, long story short, mi hermano me presentó a Shanik y fue así como nació esta bella y muy geek amistad nació. En ese tiempo, Shanik le recomendó a mi hermano esta serie nueva de HBO, incluso le prestó la primera temporada y fue así como llegué a conocer esta increíble serie.

Un año después, Shanik y yo vivíamos juntas (creo) y teníamos la bella tradición de ver series juntas, así fue como comenzamos a ver muchas series, entre las cuales se encontraba GOT. Ahora, GOT no sólo me dio la oportunidad de conocer gente nueva y ahogar a mis amigos en comentarios y el lore de este universo.

Con la segunda temporada y mis dudas sobre mi carrera, comencé a enamorar con el diseño de vestuario, me maravillaba el cómo contaban una historia las prendas y peinados de los protagonistas, no sólo en versatilidad y adaptación al ambiente en el que se encontraban, sino también contaban historias de poder, anhelos y caracterización de cada individuo en un mundo en el que podrían verse iguales, errores de los que criticaría a otras sagas en un futuro.

Me aprendí nombres de personajes y lugares de una forma tan devota, tal como había hecho con Harry Potter. Comencé a leer las novelas y a sumergirme en este universo con cada temporada que pasaba, lloraba por el dolor que pasaban aquellos personajes a los que apoyaba, le gritaba a la pantalla cuando los “malos” se salían con la suya. GOT hizo que por primera vez en mi vida me interesara en la política justo a tiempo para la primera vez que tocaría votar por un presidente (eso y vivir con una reportera).

GOT me ayudó a madurar como lectora, me ayudó a perderle miedo a sagas grandes e intimidantes, GOT me ayudó a conocer más gente y tener tema de conversación con gente con la que creí jamás tendría cosas en común; GOT me ayudó a reconocer que existen diferentes tipos de fortalezas, que las palabras pueden destruir tanto como el fuego de un dragón, que de nada sirve tener una espada si no sabes cómo usarla, me ayudó a ver la muerte como algo natural y sobrellevar perdidas que en su momento creí jamás me recuperaría. Esta serie me hizo reír, llorar y tener ataques completos de ansiedad, i regret nothing.

Y ahora, con el final de la serie, soy un caos chillante (un poco más de lo normal), pero un caos que quiere creer que así como muchos de estos personajes, dejó de ser un escualido y, lets face it, algo imbecil; para ser un poco menos torpe y ver al mundo como una caja con oportunidades infinitas.

Comencé esta historia meses previos a cumplir 20 y ahora, a dos años de cumplir 30, es un poco intimidante y abrumador el gran espacio que ocupaba esta serie en mi vida. Me consuela saber que hay libros aún por leer y spin-offs que ver, pero la base que fundó este universo en mi vida ha concluido y es un sentimiento bien curioso.

¿Ustedes cómo se sienten con el final de GOT?

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