blair waldorf, divorcio, padres, Personal

Mi perspectiva después del divorcio.

No suelo tocar este tema excepto de cuando mis amigos me preguntan pero creo que si el tema del mes es la familia, me es inevitable hablar un poco sobre como el divorcio de mis padres afecto mi mentalidad.
Si me hubieran conocido a esa edad, probablemente me odiarían. Tenía 9 años y estaba de vacaciones visitando a mi familia en Villahermosa, cuando regresé a casa solo sabía que mi padre ya no vivía en la casa y que nosotros empacaríamos todo para mudarnos a Tabasco. Pase de ser la princesita de papá a mudarme a Tabasco y empezar una nueva etapa sin él.
Por mucho tiempo le tuve un gran rencor a mi padre y a la familia que estaba formando, no porque yo no formara parte de esta, sino por lo mucho que había herido a mi mamá. Él no sabe lo que fue pretender estar dormida y escuchar a mi madre llorar hasta quedarse dormida, eso para mí fue lo más difícil. En mi primer año en Tabasco me di cuenta que venir de una familia disfuncional era bastante común y eso me hizo sentir un poco mejor; aún así le prohibieron a una amiga juntarse conmigo, porque le iba a meter ideas, porque obviamente una niña de 9 años es tan malévola como para hacer eso.
Conforme los años pasaron comprendí muchas cosas que no entendí en su momento, supe lo que significaba ser una hermana mayor y perdonar. Pero así como aprendí cosas, también me hice promesas las cuales han sido constantes en mi vida y me siento feliz del camino que me han hecho tomar. Por ejemplo: 
  • Me prometí jamás ser infiel (así es, jamás he puesto el cuerno) por la sencilla razón que no me gustaría causarle dolor a alguien de la forma que mi madre lo vivió. 
  • Siempre decir lo que siento (o no siento), lo cual me ha llevado a muchas noches de llanto y pedas que no recuerdo pero por lo menos tuve el valor de decir las cosas que sentía.
  • No creer en el matrimonio, disculpen pero si dos personas desean estar juntas no necesitan de un papel que demuestre cuanto se “aman”.

Hoy en día soy hermana mayor de 2 pequeños (ni tan pequeños los cabrones) monstruos a los cuales adoro con todo mi corazón, razón por la cual no podría odiar a mi madrastra ni a mi padre y honestamente creo que desde el divorcio la relación con mi madre y hermano se volvió mas estrecha de lo que era (claro, recordemos que era una mocosa antes de…). Soy una persona que sigue buscando su lugar, que cuenta con el apoyo de sus padres y hermanos y gracias a todo el caos que viví de pequeña sé lo que es la felicidad y el amor de una familia.

Besos,
Paulina.

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